Sancho III el Mayor, rey de Pamplona


Muchos fueron los reinos y reyes que existieron durante la edad media española, sin embargo se tiende a resumirlo todo a una lucha cristiano-musulmana, narrando los hechos y personajes más significativos en referencia a esta circunstancia. Sin embargo durante los casi ochocientos años que duró este periodo, fueron muchos los sucesos trascendentales para la evolución de la política peninsular y que sin embargo son grandes desconocidos para la mayoría.

Uno de los casos más significativos que justifica esta afirmación, es la historia de rey del que trata esta entrada, Sancho III el Mayor o Sancho Garcés III el Mayor o el Grande, rey de Pamplona y el más poderoso de la península en su época, ya que llegó a controlar la casi totalidad de la España cristiana de su época, a la par que fundamental para la evolución de los reinos cristianos posteriores a su muerte. Pese a que no existen crónicas contemporáneas, aunque si posteriores a partir del siglo XII,  si se encuentran documentos de la época que hacen referencia a su gobierno.

Sancho III

Nacido en 990 o 992 e hijo del rey de Pamplona García Sánchez II el Temblón y de Jimena Fernández hija del conde de Cea, lo que le hacía tener tres de sus cuatro abuelos castellanos. A la muerte de su padre, en el año 1000, solo contaba con 8 años por lo que reinó su tío materno Sancho Ramirez con título de rey, ya que en Navarra, al parecer, se le otorgaba titulo real a toda la familia del rey. Y así fue hasta 1004 cuando, con 12 años, ascendió al trono, si bien continuaría reinando en su nombre su madre y su abuela.

En 1011 ya consta casado con Muniadonna de Castilla, también llamada Munia, Mayor o incluso Elvira, que en este relato llamaré Munia, para distinguirla de otros personajes, hija de Sancho García, conde de Castilla (por entonces Castilla aun era un condado dependiente jurídicamente del reino de León, aunque cada vez más poderoso). Seguramente la boda sería anterior y significaría probablemente el fin de la regencia materna. Esta boda será una pieza fundamental  para la evolución de los hechos posteriores, que acentuarían el poder de este rey unido a la progresiva decadencia que estaba sufriendo el Califato de Córdoba, tras la muerte de Almanzor y que acabaría con su división en los conocidos como reinos de Taifas en 1031. Sin embargo Sancho III no oriento su mirada hacia esas tierra para aprovechar esta debilidad, ya que solo recuperó una franja al sur de sus territorios y unos cuantos castillos, dedicando sus esfuerzos, mayoritariamente,  a la política de los territorios cristianos de la península. Esto quizás se deba a que, en la España cristiana de este periodo, aun perduraba el recuerdo visigodo en la forma de gobernar y aspiración a un reinado de tipo imperial , al estilo de los francos, título que solía recaer sobre en el reino de León como heredero del antiguo reino de Asturias a partir del reinado de Alfonso III, tal y como aparece en numerosos documentos  de la época, en los que aparece al propio Sancho III reconociendo al rey de León, Vermudo III como “Imperator dominus Vermudus”, pese a la debilidad de gobierno de éste último y su superioridad manifiesta sobre él.

Ya el reino de Pamplona se mostraba como el más poderoso, pero los hechos que fueron ocurriendo propiciaron que hiciese gala de este poder, ampliando el control sobre los diversos territorios, a raíz de las herencias que iría recibiendo a través de su esposa, ya que Munia, hija del conde de Castilla, también era nieta de Ava de Ribagorza, por tanto biznieta del conde Ramón II de Ribagorza. Gracias a esto y de la forma que narraré a continuación se hizo cargo de estos territorios.

En 1017, muere el conde de Castilla y suegro de Sancho III, heredando el condado su hijo García Sánchez, de solo 7 años de edad, hermano de Munia. Esta minoría de edad provoca una grave crisis es estos territorio, por lo que Sancho III acude en apoyo de su joven cuñado, controlando la situación, recibiendo el apoyo de la población del condado. De esta forma sería el rey navarro quien gobernaría de forma fáctica. En 1024 y pese a su dependencia jurídica del reino de León, Castilla ya comienza a aparecer en diversos documentos bajo la soberanía del propio Sancho. Así, este condado, consiguió evitar que el reino leones accediese a controlarlo, como añoraban, ya que pese a ser solo un condado dentro de su reino, había llegado a ser más poderoso y extenso que él, al igual que era más amplio territorialmente que el propio reino navarro.

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Pero no quedaría ahí la cuestión castellana, ya que en 1028, se pactó el matrimonio del conde castellano con Sancha, la hija del rey leonés Alfonso V, con el apoyo del propio Sancho quien lo acompañó en el viaje hasta la capital del reino para el casamiento. Sin embargo este no llegó a celebrarse, ya que durante la travesía, el joven novio sería muerto al sufrir un atentado. Un romance posterior, Romanz del infant García, narraría que la autoría del mismo estaría a cargo de la familia Vela, a raíz de un conflicto con el conde castellano por unos terrenos alaveses. Esta historia no ha sido contrastada históricamente.

Y así, llegó a caer la herencia del condado a Munia y por tanto a Sancho, que nombraría como nuevo Conde a su segundogénito, Fernando de 17 años de edad, si bien el gobierno lo gestionaría él personalmente. De esta forma el monarca navarro accedió a los territorios de Álava, que comprendían a Vizcaya, hasta entonces controlados por Castilla, integrándolos al Reino de Pamplona, que sería la herencia de su primogénito.

Circunstancias parecidas ocurrieron con el condado de Ribagorza. En 1010 muere Suñer I Conde de Pallars y marido de Toda de Ribagorza con la que se casó para que ésta pudiera mantener el control del condado. Esta circunstancia hizo que Toda abdicase en su sobrino Gillermo Isarno, hijo del anterior Conde Ribagorza Isarno, y en Mayor de Castilla hija del Conde Castilla y Ava de Ribagorza, que recordamos era abuela de Munia, por tanto la mujer Sancho era sobrina suya, dividiéndose el territorio. Guillermo, con la ayuda de tropas castellanas controla el condado, pero en 1017 en una incursión en el Vall d’Aran resulta muerto, haciéndose cargo del condado Mayor en solitario. Ésta se encontraba casada con Ramon III de Pallars Jussá, pero fue repudiada por éste, viéndose obligada a huir del condado.

De esta forma se incorpora a escena nuevamente Sancho III, en defensa de la pariente de su esposa, y de la posible herencia a la que podría acceder. Entre 1017 y 1018, entra con sus tropas en el condado haciéndose con el control del mismo, como no podía ser de otra forma, ya que no olvidemos que se trataba el rey y señor más poderoso de su época y que este poder no paraba de acrecentarse.

Este condado se encontraba bajo la dependencia jurídica del rey francés, tal y como pasaba con el Condado de Castilla y el Reino de León, sin embarga poco después del su entrada y control de los territorios, comienza cambiarse en diversos documentos al rey de Francia por el de Navarra. Quedaría definitivamente integrado a sus dominios cuando, en 1025, Mayor renuncia a sus derechos sobre Ribagorza, a favor de su sobrina Munia, pasando a ser de pleno derecho propiedad de Sancho, si bien ya lo era fácticamente, todo muy parecido a lo ocurrido en Castilla.

Igualmente aparecen documentos ejerciendo gobierno sobre los territorios de Guipúzcoa ya en 1025, aunque lo más probable es que lo ejerciera desde antes ya que no hay constancia documental de estos territorios desde 456 a hasta el citado 1025.

No quedaría ahí la ampliación de su dominio territorial, ya que, como era habitual en este periodo de la historia, inició una política de matrimonios de sus hijos, casando a su hijo Fernando con Sancha, hermana de Vermudo III Rey de León y a su hija Jimena con el propio rey. Además, debido a la debilidad política del rey leonés, que había accedido al trono con solo once años, se veía influenciado por su madrastra Urraca, hermana de Sancho III, el cual poco a poco y cada vez más, ya sea en apoyo del joven rey, ya sea para imponerse a él, fue ampliando su control territorial. También aparece gobernando el Condado de Cea (en León) desde 1030, quedando constancia documental del control del protagonista de esta entrada hasta la localidad Astorga.  De esta forma, Sancho ya controlaba desde esta localidad hasta los condados catalanes, sin incluir estos.

Parece ser que intentó acceder al control sobre la Gascuña y algunos lo han querido ver reinando sobre estos territorios de la actual Francia, ya que al parecer reclamó estos territorios a la muerte del conde Sancho Guillerme. Sin embargo el heredero definitivo sería Eudes, hijo de Guillermo V el Grande de Aquitania, un reino que en aquella época era más poderoso que el propio reino de Francia. Si bien no gobernó, mantuvo relaciones con ellos e intervino en alguna ocasión.

Además de todos los territorios que incorporó a su reino, comenzó a mantener relaciones con Europa, hacia la que entonces apenas habían mirado los reyes hispánicos, siendo el primero que viajó al norte de los Pirineos para entrevistarse con otro rey, manteniendo importantes relaciones con diversos señores y con la iglesia europeos, iniciando contactos con las orden Benedictina y la abadía de Cluny, que por entonces revolucionaba la moral europea, propiciando la entrada a la península de nuevas formas de culto cristiano, ya que hasta entonces se conservaba, mayormente, los ritos visigodos. De esta forma también provocó la entrada del arte románico y del modo de vida europeo, todo ello facilitado gracias a actuaciones como a la mejora de las condiciones y la seguridad del Camino de Santiago, rectificándolo y haciéndolo más accesible.

En 1034 entra la ciudad de León, provocando la huida de Vermudo al norte, como ya se vieron obligados a hacer en otras ocasiones sus antepasados, pasando a controlar toda la España cristiana de su época. Se ha que querido ver su nombramiento como emperador, con esta ocupación, título relacionado con esta corona, por la inscripción en una y única moneda, acuñada con posterioridad, pero esto parece poco probable al no haber más prueba que lo justifiquen y por que Vermudo lo ostentó hasta su muerte.

Realizó testamento antes de su muerte, repartiendo los territorios entre sus hijos, muy al estilo de la época, de esta forma los territorios del reino navarro pasarían a su primogénito legítimo, García. De Castilla se haría cargo de forma efectiva esta vez, el ya conde Fernando, si bien con la pérdida del los territorios alaveses que pasaron a Navarra y en cierta medida pretendió dejarlo como vasallo de reino de su hermano mayor. Ribagorza y Sobrarde pasaría su hijo Gonzalo, si bien se cuenta que nunca llegó a pisar estos territorios de los que se desentendió para su gobierno, quedando el pequeño condado de Aragón y algunos territorios navarros para Ramiro, su primogénito bastardo, hijo del Rey Navarro con Sancha de Aibar, si bien, al parecer, nunca fue tratado como tal.

Este fue el reparto que hizo, pretendiendo al parecer que su hijo García dominase sobre el resto, nuevamente dando un toque imperial al gobierno. Pero no fue todo exactamente como pretendió. A la muerte de Sancho en 1035, comenzaron diversas maniobras y enfrentamientos entre hermanos. En unos de estos, en la batalla de Tafalla, entre García y Ramiro provocó la huida de este último, donde la leyenda dice que perdió hasta su caballo, debiendo refugiarse en los territorios de su hermano Gonzalo. Se piensa que desde este momento ya se hizo cargo del gobierno de Ribagorza y Sobrarde, haciéndose efectivo en 1045 a muerte de Gonzalo, quedando unidos Aragón. A Ramiro, poco tiempo después de recibir su herencia, se le comienza llamar rey Aragón, apareciendo reflejado asi en diversos documentos castellanos y navarros.

Sepulcro Sancho III

Sepulcro Sancho III

Por otro lado, en Castilla Fernando, al que algunos consideran primer rey de este territorio,  junto con su hermano García inician hostilidades contra Vermudo III, el cual en la batalla de Tamarón (1037) resulta muerto, según algunos escritos por obra del rey navarro. De esta forma Fernando, casado con la hermana del rey fallecido, llegó a ser coronado Rey de león, controlando todas las tierras castellano-leonesas. A la muerte de este, de la misma forma que hizo su padre, dividió su patrimonio entre sus hijos, separando nuevamente León y Castilla, ya como reino definitivamente, además de Galicia.

De esta forma Sancho III el Mayor cambió definitivamente la estructura política de la España cristiana, ya que no solo provocó la irrupción de dos nuevos reinos, a la postre fundamentales en el devenir de la historia medieval hispana, además durante los siguientes 100 años todos los reyes cristianos  peninsulares serían descendientes directos suyos. Y todo ello sucedió porque no se conformó una idea de “reclusión” territorial, de hecho su domicilio habitual lo estableció en Nájera, actual La Rioja y fue enterrado en Oña Burgos, en el lugar donde lo hacían con los condes castellanos, además abrió su mente por primera vez en un rey hispano hacia Europa. De él se dijo que “antes suyo los reinos cristianos pagaban tributo a los musulmanes, tras él serían los musulmanes los que lo pagarían a los cristianos”, si bien y para ser justos no todo el merito de esta circunstancia es suyo. Tras Sancho III el Mayor, el reino de Pamplona o de Navarra, llamado así definitivamente desde 1162 aunque con menciones anteriores, nunca volvería a ser tan poderoso.

descendencia Sancho III

Neoptolemo

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Fuentes usadas

Reyes de España; Elena Casas

Historia de Iberia la Vieja nº107

Wikipedia

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