Sancho III el Mayor, rey de Pamplona


Muchos fueron los reinos y reyes que existieron durante la edad media española, sin embargo se tiende a resumirlo todo a una lucha cristiano-musulmana, narrando los hechos y personajes más significativos en referencia a esta circunstancia. Sin embargo durante los casi ochocientos años que duró este periodo, fueron muchos los sucesos trascendentales para la evolución de la política peninsular y que sin embargo son grandes desconocidos para la mayoría.

Uno de los casos más significativos que justifica esta afirmación, es la historia de rey del que trata esta entrada, Sancho III el Mayor o Sancho Garcés III el Mayor o el Grande, rey de Pamplona y el más poderoso de la península en su época, ya que llegó a controlar la casi totalidad de la España cristiana de su época, a la par que fundamental para la evolución de los reinos cristianos posteriores a su muerte. Pese a que no existen crónicas contemporáneas, aunque si posteriores a partir del siglo XII,  si se encuentran documentos de la época que hacen referencia a su gobierno.

Sancho III

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Las guerras de los Diádocos; La herencia de Alejandro Magno.


Es muy conocida, con más o menos detalles, la historia de Alejandro el Grande y la conquista de su vasto imperio. Sin embargo, para la mayoría, con su muerte parece acabar la historia de estos territorios, si bien conocemos la repercusión cultural posterior del conocido como periodo helenístico. Pero ¿qué paso con todos esos territorios controlados? ¿Quién pasó a gobernarlos y como se distribuyeron? Vamos a tratar de conocer, al menos los pasajes más significativos de la herencia de Alejandro, pese a la complejidad que tiene resumir tantos hechos con tantos personajes, de una forma clara. Comienza la historia de los Diádocos o Sucesores de Alejandro.

Lejos quedó ya la época de las ciudades estados griegas, con gobiernos independientes, aunque con el control de las polis dominantes en cada momento, Atenas durante la parte del siglo V ac, Esparta en la transición de siglo y Tebas sustituyendo a esta última ya en el siglo IV ac. Y llegó a su final con la irrupción del Filipo II y sus macedonios, que controló bajo un único mando a los pueblos helenos. Tras él llegó su hijo Alejandro consiguiendo la expansión territorial hacia el este, hasta la India, tras acabar con el dominio persa de la zona, situando la capital de su imperio en la fastuosa Babilonia. Con todo esto quedaba casi en el olvido la Grecia clásica y su novedosa forma de gobierno demócrata, al menos en muchos de las polis. No obstante aun intentarían recuperar su independencia del poder macedonio, en varias revueltas, como la de Demóstenes en Atenas, pero todas acabarían en fracaso y acentuarían aun más el poder macedonio en la zona.

Muerte de Alejandro Magno

Muerte de Alejandro Magno

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Claudio, un emperador singular


     Dedicaré esta entrada a un personaje, en concreto a un emperador romano, que si bien la mayoría que ostentaron este cargo tenían sus particularidades, algunos muy extremas, al que vamos a dedicar el presente artículo anda sobrado de ellas.

     Y este no es otro que Tiberio Claudio Druso, que ha pasado a la historia como el Emperador Claudio, y que socialmente es conocido por la famosa obra de Robert Graves. Nacido en Lugdunum (Lyon), en la Galia en 10 ac. en las calendas de agosto, era hijo de Decimo Nerón Druso y Antonia la Menor. De él se decía que se trataba de “un monstruo humano que la naturaleza había comenzado pero que no terminado” o que “una caricatura de hombre y aborto de la naturaleza”, y de esta forma no lo describió cualquier persona o enemigo, lo hizo su propia madre quien no dudaba en insultar a otros diciendo “eres más tonto que mi hijo Claudio”, incluso su abuelo lo consideraba digno del mayor desprecio.

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     Como es de suponer, cuando tu propia madre habla así de ti, tu infancia y juventud no pueden ser muy agradables. Pero ¿a qué se debe esta actitud? La respuesta es clara, ser trataba de un personaje con innumerables taras físicas, tales como cojera, ataques de tos, dolor intestinal, tartamudez, babeo, sufría de frecuentes espasmos y tics a la par que padecía un gran número de enfermedades. En la actualidad una de las teorías dice que podría sufrir de parálisis cerebral, pero como siempre cada uno tiene la suya. Claro está, con esta apariencia física, pronto fue considerado no apto para cargo público o privado, pese a que pertenecía a la familia real ya que era sobrino nieto de Augusto, nieto de Marco Antonio y sobrino de Tiberio. Todo esto mientras veía como la fama de su hermano, Germánico iba en aumento y se convertía en un héroe de guerra por sus campañas en Germania, de ahí su nombre, y era considerado por muchos como un posible sucesor del emperador, circunstancia truncada por su muerte.

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Hoplitas; la infanteria pesada griega.-


    Para encontrar el origen de este tipo de soldado o tropas hay que remontarse a la primera mitad del siglo VII ac., en pleno periodo Arcaico de Grecia. Hasta ese momento los ejércitos, tenían como máximo exponente la caballería, lo que obligaba a una dependencia de las aristocracias locales, ya que eran los únicos con medios económicos para adquirir caballos para su uso en la guerra.

    Pero esto comenzó a cambiar en esta época, por la aparición de este nuevo sistema de tropas, infantería con armadura pesada, con lo que la defensa de las tierras ya no dependía únicamente de estas aristocracias, y un ejército formado por ciudadanos de origen más humilde podía defender con garantías sus posesiones. De esta forma comenzaron a dominar el mundo bélico griego los hoplitas.

    Para que esto fuese así comenzaron a usarse un nuevo estilo de armamento, que se componía de los siguientes elementos:

    En primer lugar un escudo (hoplón o aspis) de forma circular y de entre noventa centímetros y un metro de diámetro y unos siete kilos de peso. Solía ser de bronce o con un armazón de madera recubierto de piel. Este escudo incorporaba un nuevo sistema de agarre de doble empuñadura, con lo cual podía sostenerse con una sola mano, la izquierda, dejando la derecha para usar las armas. Con él, estos soldados, quedaban cubiertos desde las rodillas hasta el mentón.

     Como protección corporal usaban una coraza (thorax) que en un inicio era de bronce, pero que se fue aligerando y en el periodo clásico se usaba una compuestas de varias capas de lino endurecido y con escamas de bronce. Además llevaban grebas (cnemidas) que eran una especie de espinilleras, normalmente de bronce, que podían cubrir solo la parte delantera o rodear toda la pierna.

     Además de esto estaba el casco (Kranos), del que se usaron varios modelos, si bien el más común fue el de tipo corintio, con protección nasal y que cubría completamente las mejillas.

Tipos de cascos griegos

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El Cid Campeador; la auténtica historia.-


    Para hablar del personaje histórico, Rodrigo Díaz, lo primero que hay que hacer es obviar por completo los 3700 versos del cantar, escrito en 1207, más de 100 años después de su muerte, con el que ha trascendido universalmente la figura de este guerrero medieval y comenzaremos a ver como se desmontan varios de los tópicos con los que este cantar lo dio a conocer.

    Primeramente hay que situar su nacimiento, pero sobre esto no se dispone de datos exactos. Nacido en la década de 1040, posiblemente 1043 y si bien el cantar lo sitúa en la localidad burgalesa de Vivar, no existe otra fuente que lo confirme, por lo que no se puede aseverar. Lo haría dentro de una familia perteneciente a la nobleza media y él se encontraría dentro la categoría de infanzón. Si bien su padre, Diego Lainez, no formaba parte de la nobleza mas cercana al rey Fernando I (no aparece el reparto de tierras que hizo este rey entre su nobleza) para su hijo buscó otra cosa y a los 14 años lo puso a su servicio y esto lo incluiría en el séquito de su hijo Sancho. Junto a él comenzaría su instrucción militar y participaría en sus primeras batallas. Se dice que heredó de su padre una de sus espadas, la cual había pertenecido a un conocido caballero, castellano o visigodo, llamado Mudarra, con la que según un romance vengó la muerte de su padre a manos del Conde Lozano.

    La península ibérica se encontraba en un momento, en que tanto el lado musulmán como el cristiano estaban divididos en múltiples reinos. En el lado cristiano, no hacía mucho que habían surgido dos nuevos reinos, Castilla y Aragón que unirían a los ya existentes de León, Navarra y los Condados Catalanes, mientras en el lado musulmán tras la muerte de Almanzor y el fin de la dinastía Omeya, se había dividido en múltiples reinos de Taifas.  Entre estos reinos, el concepto de reconquista cristiana no era la prioridad y si el adquirir riquezas suficientes, usando para ellos un sistema de tributos entre reinos vasallos, normalmente las taifas más débiles militarmente pero con más riquezas, y reinos protectores, donde eran habituales alianzas entres cristianos y musulmanes en la lucha contra otros de estos reinos. La guerra era el único medio de conseguir riquezas para los reyes.

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Viriato y sus batallas contra Roma


           En los últimos tiempos se ha vuelto a poner de moda, hasta cierto punto y gracias a la serie de televisión, un personaje al que desde hace mucho no se le prestaba gran atención, salvo alguna referencia en la etapa escolar: Viriato.

            Y realmente, no es mucha la información que se tiene de él, solo las referencia que los autores clásicos hacen de él, sobre todo de la época en la combatió contra los romanos, de la que no escatiman en elogios hacia él.

            De sus orígenes poco se sabe. Es conocido esa frase de presentación con la que se le hace referencia como pastor lusitano de origen humilde, y este uno de los pocos datos que se tiene, que nació en esta zona de Hispania, sin precisar el lugar. Solo una localización más aproximada da Diodoro que sitúa su nacimiento cerca del Océano, con todo la ambigüedad que puede tener una apreciación de este tipo en un texto clásico. Tradicionalmente se le ha situado en la Sierra de la Estrella en Portugal, pero realmente sin nada firme en que sustentar esa teoría. En definitiva, muchos son los lugares que se citan como posible origen pero ninguno con gran sustento. Lo único cierto es que su condición de lusitano, posibilita la vindicación del lado tanto portugués como español, ya que lusitania la componían la mayor parte del actual Portugal y de las provincias de Zamora, Salamanca, Extremadura y Huelva.

Hispania prerromana

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