Heracles (Hércules); su origen.-


No descubro nada al decir Heracles es el héroe-semidiós por excelencia de la Mitología Griega, lo era en la antigüedad, donde cualquier ciudad que quisiera tener un origen digno, debía contar con una leyenda protagonizada por él y lo sigue siendo hoy en día, gracias a las frecuentes referencia que de él se viene haciendo en cine y televisión, bien sea por su afección griega o latina como Hercules. Sin embargo son estas últimas las que están provocando que su leyenda quede deformada en demasía, al verse obligadas a ajustarlas a lo que se piensa que debe de ser un guión de cine, lo que lleva a cambiar en muchas ocasiones su historia en un porcentaje excesivo, como si sus leyendas no fuesen ya lo suficientemente apasionantes.

                Resulta muy difícil resumir la vida de Heracles, ya que el protagonismo que llegó a adquirir le llevo a tener innumerables historias, y en caso de hacerlo se correría el riesgo de alargarlo demasiado para una entrada de blog amena o para un guión de cine, complicándolo aún más el hecho de que existan diversas versiones de una mima hazaña, dependiendo la ciudad o autor que la narre. Sin embargo si que resulta más cómodo dividir su vida y nada mejor para ello que comenzar por el principio, y contar sus orígenes para dejar claro cuáles son estos según las tradiciones más antiguas, y  ver las diferencias existentes con las versiones más cinematográficas, que para mi gusto, le roban todo el encanto que de por si ya tienen, vulgarizando su historia.

                Y la historia comienza con Anfitrión, hijo del rey de Tirinto Alceo y de Astidamía y la prometida Alcmena, hija de Electrión que reinaba en Micenas, lo cual la hacía nieta de otro semidiós, Perseo. Ambos se ven obligados a refugiarse en Tebas, gobernada entonces por Creonte, a causa del homicidio accidental de Electrión por parte de su yerno. Una vez en la ciudad, Alcmena se niega a yacer con su pareja hasta que éste no vengue la muerte de sus hermanos, fallecidos en guerra entre Electrión y su sobrino-nieto Pterelao rey de Argos. Este juramento venía enlazado por otro anterior en el que no yacería con él hasta el regreso de su padre de la guerra, hecho que no se produjo por su muerte accidental. Para ello Anfitrión solicita la cooperación de las tropas de Tebas, a lo cual Creonte en primera instancia se niega. Sin embargo le indica que si conseguía capturar una zorra, conocida como la Zorra Cadmea, que asolaba sus tierras y la cual estaba predicho que nadie cazaría, se replantearía la petición. Para ello Anfritrión pidió que participase en la cacería el perro de Procris, del cual ninguna presa escapaba. De esta se formaba una paradoja, con una zorra inalcanzable y un perro al que nada escapa, circunstancia salvada con la participación de Zeus que convirtió a los dos animales en piedra. De esta forma quedó resuelto el conflicto y Anfitrión pudo conseguir el ejército necesario para su expedición.

Heracles y las dos serpientes.-

Heracles y las dos serpientes.-

Y claro, aquí cabe preguntarse que interés tenía Zeus en esa cacería, y la respuesta no es otra que la extraordinaria y prolífica vida amorosa del dios, el cual se había encaprichado de Alcmena y ya se encontraba en plena trama para su consumación. Para ello se transforma en el propio Anfitrión y se persona en el dormitorio de Alcmena, informándole de la victoria, que efectivamente ya se había producido, con lo cual quedaría cumplida la promesa de la doncella yaciendo el dios con ella, pensando que lo hacía con su prometido. Y no se conformó Zeus con un ayuntamiento vulgar, ya que en sus planes estaba concebir un vástago que superase a todos, para lo cual usó todo poder de mando sobre el resto de divinidades para ordenar a Selene y Helios que ralenticen la marcha de la luna para alargar la noche y del Sol para retrasar su salida, además mandó a Hipnos que alargarse igualmente el sueño de la humanidad para que nadie se percatase de estos hechos. De esta manera podía disponer de mucho más tiempo para tan esplendida concepción. Según una mayoría de autores, Alcmena fue la última mortal a la que se unió Zeus, ya que pensaba que no era posible mejorar lo ocurrido esa noche.

                Así, a la mañana siguiente, llegó el auténtico Anfitrión victorioso de su batalla dispuesto a cobrarse su “recompensa” y tras narrársela a Alcmena yació con ella, sin embargo quedó extrañado por el poco ímpetu de ésta, que se extrañaba que tras la intensa noche que había tenido su amado continuase con el mismo vigor. Más tarde el adivino Tiresias le informaría de lo ocurrido, lo que provocó su enfado en un primer momento, queriendo castigarla, pero fue calmado por el propio Zeus . Después, Anfitrión, llegaría a participar activamente en la educación de Heracles. Tras estas dos relaciones, Alcmena gestaría conjuntamente un hijo del dios de dioses y otro de su pareja humana.

                Sin embargo esto fue solo el comienzo. Poco tiempo después Zeus, se jactaría de un hijo suyo, del linaje de Perseo reinaría en Argos, lo que hizo que su legitima esposa, Hera, ya de por si cansada de las infidelidades de su esposo, se enojase de sobremanera y desarrollase un especial antipatía por este nuevo hijo fruto de otro escarceo amoroso. Por ello urdió una treta para que evitar que su esposo se saliese con la suya, y le hizo prometer que si algún príncipe de la casa de Perseo naciese antes del anochecer, reinaría en Argos, a lo que accedió convencido de que nada haría cambiar lo que él ya pensaba. De esta forma, una vez conseguida la promesa de Zeus, Hera encomendó a su hija Ilitia, diosa de los alumbramientos, que adelantase el nacimiento del hijo de Esténelo hermano de Alcmena, también del linaje de Perseo, Euristeo, siendo aún sietemesino, y retrasase el de los hijos de Alcmena, que permanecieron en el vientre hasta los diez meses. Así Euristeo sería el elegido para reinar. Mientras esto ocurría, otra hija de los dioses, Ate, diosa del Error, distraía a Zeus. Poco después llegó el alumbramiento de nuestro protagonista, que en su nacimiento sería llamado Alcides, naciendo junto a su hermano humano, hijo de Anfitrión, Ificles, quedando subordinado a su primo. Sobre cual de los dos hermanos es mayor, existen todas las versiones, que nacieron juntos o uno u otro nació el día antes o después del otro.

                Poco después sucedió el pasaje del amamantamiento de Heracles por parte de su enemiga Hera, circunstancia necesaria para que éste adquiriese la inmortalidad, existiendo dos versiones. En la más conocida, Hermes acercó al niño al pecho de la diosa mientras ésta dormía, despertándose bruscamente por el ímpetu de éste al succionar, y separándoselo de ella, lanzando un chorro de leche que formó la vía láctea. No obstante no pudo evitar que el niño llegase a alimentarse de la leche.

                En otra versión, Alcmena temerosa de la posible represaría por parte de la esposa de Zeus, lo abandonó en el campo, coincidiendo que con el paso por el lugar paseando Hera en compañía de Atenea. Esta última lo cogió y haciendo referencia a robusta constitución y belleza del niño pidió a Hera que lo amamantase, cosa que hizo, pero el agresivo succionar de aquel llevó al mismo final de la anterior versión, entregándoselo la hija de Zeus de nuevo a su madre indicándole que ya podía criarlo sin temor.

                Cuando el Heracles ya contaba con 8 meses, o 10 dependiendo del autor, dormía en una misma dependencia junto a su hermano Ificles, aprovechando Hera para intentar acabar con él, por lo que mandó dos serpientes para que hiciesen en trabajo. Esto provocó que Ificles comenzase a gritar y llorar, acudiendo al lugar Anfitrión encontrándose que Heracles había matado a ambos reptiles teniendo uno en cada mano. Otros autores cuentan que fue el propio Anfitrión el que mandó las serpientes con la intención de averiguar cuál era su hijo.

                Y Heracles crecía y comenzó a recibir una esmerada educación, para ello tuvo diversos profesores para cada disciplina, entre ellos el propio Anfitrión le enseñó a conducir carros, Castor, unos de los dioscuros, el uso de las armas, Autólico, hijo de Hermes, el pugilato, Eurito el tiro con arco, otros autores indican a un tal Teutaro o al mismísimo Apolo, Eumolpo le enseño el canto y a tocar la lira y Lino literatura. Este último, al parecer sustituyendo a Eumolpo, se encontraba un día enseñándole a tocar la lira, viéndose obligado a reprenderlo por su torpeza. Esto hizo encolerizar a Heracles, quien con la lira o un banco lo golpeó en la cabeza matándolo. Anfitrión temiendo la incontrolable agresividad del alumno decidió enviarlo a cuidar su ganado de bueyes al campo. También es común situar como docente de Heracles al centauro Quirón, el profesor de héroes.

                Creció hasta los cuatro codos o cuatro codos y un pie, recibiendo el regalo de sus armas por parte de distintos dioses. De Hermes recibió una espada, de Apolo el arco y flechas, de Hefesto una coraza de oro y de Atenea una túnica. Además a veces se cita caballos de parte Poseidón. La maza con la que suele ser representado se la fabricó él tras su primer trabajo, capturar el león de Nemea con madera de un acebuche.

                Fue custodiando los bueyes, cuando tuvo la oportunidad de realizar su primera aventura, ya que un terrible león, conocido como el de Citerón, devastaba los territorios y ganados de Anfitrión y otros reyes vecinos por lo que se propuso acabar con él. Para ello se instaló en la casa del rey Tespio, uno de los perjudicados por el animal. Durante el día se dedicaba a buscarlo y por la noche dormía en el palacio del rey, hasta que al final de 50 dias logró acabar con él. Durante este tiempo, Tespio, que tenía 50 hijas de su esposa Megamede, deseaba tener nietos con sangre de un héroe, por lo cada noche enviaba a una de sus hijas a encamarse con él. Éste, por el cansancio pensaba que siempre era la misma, y de esta manera engendró 50 hijos, que pasarían a ser conocidos como los Tespíadas. De esta historia hay autores que sitúan esta cacería relacionándola con su primer trabajo, el León de Nemea.

                De regreso de Citerón a Tebas se cruzó por el camino con los emisarios del rey Ergino de Orcómeno, tierra de los minios, al cual Tebas debía pagar un tributo periódicamente por la muerte de del padre de aquel a manos de un tebano. Al conocer Heracles la razón de su visita, cortó las narices y las orejas de estos y se las colgó del cuello, diciendo que llevasen ese tributo a su rey. Al comunicárselo a su rey el ultraje, Ergino se enfureció, reunió su ejército y marchó contra Tebas. Esta ciudad se encontraba desarmada a causa de la derrota sufrida contra los minios, tras el incidente con el padre del actual rey, pero Heracles los rearmó, cogiendo las armas dejadas como ofrendas en los templos. Atenea se mostró de acuerdo con las razones y consintió en que se usasen este armamento. De esta forma se enfrentaron al ejército de Ergino bajo el mando del semidiós, venciendo y exigiendo ahora un tributo doble al exigido por los derrotados con anterioridad. Varios autores coinciden en relatar la muerte de Anfitrión durante esta batalla, sin embargo otras versiones la sitúan en otra posterior contra el rey de Eubea, Calcodonte.

Heracles 1

                Este éxito le reportó la gratitud de regente tebano, que le entregó en matrimonio a su hija mayor Mégara, y a su hermano Ificles, que se había convertido en su compañero de aventuras, la menor. Con Mégara tuvo varios hijos, tres, cinco u ocho dependiendo del autor que lo relate. De esta forma se llegaría a que posiblemente sea el episodio más trágico del héroe, que acabaría con la muerta de los descendientes habidos en este matrimonio. De estos hechos como es habitual, existen varias versiones, siendo la principal explicación que se produjeron tras un arrebato de locura provocado por su archienemiga Hera, bien sea por el odio que ya le profesaba bien acrecentado este sentimiento debido a los excesos de violencia que tenía en las batallas que disputaba. Lo cierto es que Hera quería la subordinación de nuestro protagonista a su primo Euristeo, tal y como correspondía, pero que este se negaba a dar. Los hechos varían dependiendo de quién lo cuente, pero la base de todos es la muerte de sus hijos a sus manos, arrojándolos al fuego o muertos a flechazos. En el resto de versiones se añade la muerte de su esposa además de dos de los hijos de Íficles , el ataque a Yolao, hijo de este mismo de un matrimonio anterior y muy apreciado por Heracles, que sin embargo consiguió escapar, e incluso el ataque a Anfitrión, todo esto hasta la intervención de Atenea que tras un toque en el pecho le hizo recobrar la cordura, percatándose de lo que había ocurrido. Eurípides le da una vuelta más a la historia y narra el intento de suicidio del semidiós que es evitada por la irrupción en escena de Teseo, el otro gran héroe griego de origen Ateniense, que lo consigue convencer, calmándolo y llevándoselo consigo a la ciudad que gobierna. De esta forma deja entrever la superioridad de la razón y cordura ática a la actitud violenta doria, origen del Heracles, y pueblo dominante del periodo oscuro griego, caracterizado por la casi total ausencia de referentes culturales, inclusive la escritura.

                Sea como fuere esta circunstancia provocó la necesidad de purificación, por lo acudió a Delfos a consultar a la Pitia, la cual como primera medida le hizo cambiar el nombre, ya que hasta ese momento conservaba el nombre puesto en su nacimiento, Alcides, por el de Heracles, cuyo significado es “culto a Hera”, con la intención de granjearse la simpatía de la diosa o al menos calmarla. Además debía servir durante doce años a su primo Euristeo, tras cuyo periodo obtendría la inmortalidad. De esta manera ya no pudo evitar subordinarse a un personaje claramente inferior a él, iniciando los trabajos que más fama le han dado. Su número varía entre doce, cifra más habitual o diez que tras la anulación por parte de Euristeo de dos ellos, por considerar que recibió ayuda en uno (la Hidra de Lerna) y un sueldo en el otro (Las cuadras de Augías) le añadió dos nuevos, por lo que igualmente hubo de hacer doce. Siendo los restantes, La caza del León de Nemea, La Cierva Cerintia, El jabalí de Erimantio,  Las aves del lago Estinfalo, El toro de Creta, Las yeguas de Diomedes, El cinturón de la reina Hipólita, Los bueyes de Gerión, El Can Cerbero y Las manzanas de oro de las Hesperides.

Esta subordinación a Euristeo cuenta con una versión en la que narra que su causa fue que Heracles se hace amante de su primo sirviéndole para complacer a su enamorado.

Pero de estos trabajos  y sus aventuras posteriores son merecedores de una entrada en exclusiva donde desarrollarlos debidamente sin sobrecargar al amable lector.

Neoptolemo.-

Fuentes usadas:

Mitos griego, Robert Graves.-

Biblioteca, Apolodoro.-

Diccionario de la mitología griega y romana, Pierre Grimal.-

Anuncios

2 pensamientos en “Heracles (Hércules); su origen.-

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s